Se puede definir satisfacción como
“el cumplimiento o realización de una
necesidad, deseo o gusto”, lo que se
puede entender, en términos de investigación
como el cumplimiento (cumple o no cumple) y el espectro
de cumplimiento (menor o mayor grado de cumplimiento)
de la necesidad que se quiere satisfacer.
Se pueden medir los niveles de satisfacción
en diferentes momentos del proceso de compra, comenzando
por las expectativas que se generan ante un producto
o satisfactor, pasando por el momento mismo cuando
se realiza la compra y el momento en que se hace uso
de ese producto o satisfactor.
Se puede medir la satisfacción como un evento
en términos absolutos o graduales. En el primer
caso se considera que la medición es categórica
de tipo dicotómica (SI/NO). En el segundo caso,
se entiende que la satisfacción es un fenómeno
que se da en forma gradual, por lo que en realidad
el problema radica en decidirse por el número
exacto dentro de la escala. Usualmente las escalas
son de 4, 5, 7 o 10 puntos, con descripciones del
tipo 'Muy satisfecho' o 'Nada satisfecho'.
La decisión de la escala tiene que ver tanto
con el estilo de redacción, la fluidez y el
manejo del cuestionario, así como con el análisis
estadístico que se pretende llevar a cabo con
las respuestas de los clientes. Ambos aspectos son
relevantes para tomar una decisión respecto
al tipo de escala.